Diccionario ilustrado Agencia-Cliente

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“Dale una vuelta” es quizás una de las frases más ingratas de mi profesión. Acabas de terminar un buen trabajo, un buen diseño, una buena argumentación, hasta has preparado la presentación al cliente. Está todo correcto y aún así a veces oyes eso de “dale una vuelta”. Una frase hueca que no da una sola pista sobre qué ha entendido el interlocutor. Habla un idioma que tú no hablas, y es entonces cuando crees que necesitas un diccionario como este. Y si es ilustrado, mejor.

Sí, a veces recibimos comentarios de los clientes que nos resultan graciosos, porque cuentan las cosas a su modo o dan rodeos para explicar un tecnicismo. Son confusiones inocentes que al leerlas fuera de contexto te dejan con cara de paisaje. Este tipo de comentarios da lugar a un montón de divertidos sketches que sazonan la vida de cualquier agencia o estudio. Es divertido, lo reconozco.

Ahora bien, siendo serio esto no debería ocurrir. Algo estamos haciendo mal como profesionales. ¿Qué sería lo correcto en este caso? ¿Hacer el esfuerzo de hablar el mismo “idioma” del cliente? ¿No sería mejor educar al cliente, enseñándole terminología y procesos? Quizás la respuesta esté en una combinación de ambas para evitar malos entendidos y conseguir mayor fluidez en el proyecto.

Con este tema siempre me viene a la cabeza el símil del mecánico. Siento cierta envidia cuando voy al mecánico a reparar el coche y me habla de pistones, culatas y trócolas, y yo, que no tengo absolutamente ni idea de mecánica, solo puedo asentir y confiar en su profesionalidad y saber hacer. Me enseña una pieza y me dice que es un pistón y yo lo tengo que llamar así, pistón. No lo puedo llamar de ninguna otra forma. Es la “suerte” de los mecánicos: el coche funciona o no, la pieza está rota o no, se llama pistón o no… No hay medias tintas ni subjetividades. Unos o ceros.

En el diseño esto no pasa. La parte estética es la más subjetiva y opinable. Sin embargo, no deja de ser la parte más sensible y emocionante. Es la droga de esta profesión. En definitiva, este diccionario no te va a ayudar. No te va a hacer entender mejor a tu cliente. Pero oye, ¿a quién no le ha pasado que le cambien el ancho por el alto? ¿o que llamen banner a cualquier cosa rectangular? Confieso que disfruto cada vez que me llama un compañero y me dice “a ver si tú entiendes esto”. Y lo leo y se me queda esa cara de paisaje, también llamada “como las vacas miran al tren”. Esta frase no es mía, es de El Gran Wyoming.